Dificultades de aprendizaje

Apoyo educativo: ¿refuerzo, sesiones individuales o valoración?

Apoyo Euducativo En Ukemi

«Le cuesta leer».
«Las matemáticas cada vez se le hacen más cuesta arriba».
«En el colegio nos han dicho que necesita apoyo».
«Estudia muchísimo, pero los resultados no acompañan».

Y entonces llega la siguiente pregunta:

¿Qué hacemos ahora?

Cuando una familia empieza a buscar apoyo educativo, es bastante habitual encontrarse con varias opciones: clases de refuerzo, sesiones individuales, reeducación pedagógica, valoración psicopedagógica…

Y no siempre es fácil saber por dónde empezar.

Porque no todos los niños que tienen dificultades necesitan lo mismo.

No todas las dificultades escolares significan lo mismo

Un niño puede necesitar ayuda porque ha dejado algunos contenidos sin consolidar.

Otro puede entender perfectamente la materia, pero tener dificultades para organizarse, mantener la atención o estudiar de forma eficaz.

Y, en otros casos, detrás de los problemas académicos puede haber una dificultad específica de aprendizaje que conviene valorar.

Por eso, antes de decidir qué tipo de apoyo educativo necesita un niño, hay una pregunta más importante:

¿Qué está provocando realmente esa dificultad?

No se trata únicamente de mirar una nota.

Hay que observar cómo aprende, dónde aparecen los bloqueos y qué ocurre cuando intenta realizar las tareas.

Refuerzo escolar: cuando necesitamos consolidar contenidos

El refuerzo puede ser una buena opción cuando el niño necesita practicar, repasar o afianzar contenidos curriculares.

Por ejemplo:

  • Ha faltado durante una parte del curso.
  • Tiene algunas lagunas concretas.
  • Necesita más práctica en determinadas materias.
  • Le cuesta seguir el ritmo actual de la clase.
  • Necesita acompañamiento para adquirir una rutina de estudio.

En estos casos, trabajar en un grupo reducido puede ser suficiente.

Además, compartir ese espacio con otros niños puede resultar motivador y permite trabajar hábitos, autonomía y organización.

Pero hay algo importante.

Si llevamos meses reforzando una misma dificultad y esta continúa apareciendo, quizá tengamos que mirar un poco más allá.

Sesiones individuales: cuando necesitamos trabajar cómo aprende

Hay niños que no necesitan simplemente «hacer más ejercicios».

Necesitan que adaptemos la intervención a su forma de aprender.

En las sesiones individuales podemos detenernos precisamente en eso.

Podemos trabajar, según las necesidades de cada niño, aspectos como la lectoescritura, la atención, las funciones ejecutivas, el razonamiento, las estrategias de estudio o determinadas dificultades de aprendizaje.

El ritmo también cambia.

Podemos observar qué estrategia utiliza, dónde se bloquea, qué necesita para avanzar y ajustar la intervención sobre la marcha.

Por eso las sesiones individuales pueden ser especialmente útiles cuando existe una necesidad específica o cuando el refuerzo convencional no está dando el resultado esperado.

Y esto para mí es importante:

una reeducación pedagógica no consiste en repetir lo mismo que ya hace en clase, pero de forma individual.

El objetivo es trabajar aquello que está interfiriendo en su aprendizaje.

¿Y cuándo puede ser necesaria una valoración psicopedagógica?

A veces la familia llega con una pregunta diferente:

«Sabemos que algo ocurre, pero no sabemos exactamente qué».

Puede haber dificultades persistentes en lectura o escritura.

Problemas importantes con las matemáticas.

Muchísimo esfuerzo para obtener resultados muy bajos.

Diferencias llamativas entre unas áreas y otras.

Dificultades de atención, planificación u organización.

O incluso un niño que aprende muy rápido, se aburre y necesita una respuesta educativa diferente.

En estas situaciones, una valoración psicopedagógica puede ayudarnos a comprender mejor qué está ocurriendo.

No se trata de buscar una etiqueta porque sí.

Se trata de obtener información.

Comprender sus fortalezas.

Detectar sus necesidades.

Y, sobre todo, saber qué podemos hacer a partir de ahí.

Apoyo educativo: ¿grupo o sesiones individuales?

Esta es probablemente una de las dudas que más aparecen.

Y no existe una respuesta válida para todos.

Un grupo reducido puede funcionar muy bien cuando el objetivo principal es reforzar contenidos, mejorar hábitos o ganar autonomía.

La intervención individual puede ser más adecuada cuando necesitamos trabajar una dificultad concreta de forma específica y adaptada.

Y habrá situaciones en las que, antes de decidir una intervención, sea recomendable valorar qué está ocurriendo.

Por eso en UKEMI no partimos de:

«¿Qué servicio quieres contratar?»

Partimos de:

«Cuéntame qué está pasando».

A partir de ahí podemos orientar a la familia sobre qué opción puede tener más sentido.

Algunas señales que merece la pena observar

No hace falta alarmarse ante una dificultad puntual.

Todos los niños tienen momentos en los que una materia cuesta más.

Pero sí conviene prestar atención cuando determinadas situaciones se mantienen en el tiempo.

Por ejemplo, cuando:

  • La lectura continúa siendo muy lenta o costosa.
  • Evita leer o escribir siempre que puede.
  • Comete muchos errores a pesar de practicar.
  • Le cuesta muchísimo automatizar las tablas o el cálculo.
  • Necesita mucho más tiempo que otros niños para terminar las tareas.
  • Se bloquea ante los deberes.
  • Estudia, pero parece no saber cómo hacerlo.
  • Olvida constantemente lo que tiene que hacer.
  • El colegio ha recomendado buscar apoyo.
  • La dificultad empieza a afectar a su autoestima o a sus ganas de aprender.

Una señal aislada no nos dice necesariamente que exista una dificultad de aprendizaje.

Lo que importa es observar la frecuencia, la intensidad y cómo está interfiriendo en su día a día.

En UKEMI primero buscamos entender qué necesita

A veces la respuesta será un grupo de refuerzo.

Otras veces tendrá más sentido una intervención individual.

Y en determinadas situaciones recomendaremos realizar primero una valoración.

Lo importante es no empezar simplemente a acumular clases cuando no sabemos cuál es el origen de la dificultad.

Porque si conocemos qué necesita el niño, podemos intervenir de una forma mucho más ajustada.

Y también podemos evitar algo que vemos demasiadas veces:

niños que terminan pensando que «no se les da bien estudiar» cuando, en realidad, necesitaban aprender de otra manera.

¿No sabes qué opción puede necesitar tu hijo?

Si estás viendo alguna dificultad de cara al próximo curso y no tienes claro si necesita refuerzo, una intervención individual o una valoración psicopedagógica, puedes contarnos vuestro caso.

Cuéntanos qué está ocurriendo y te orientamos sobre cuál puede ser el siguiente paso.