Juego en familia

A perder también se aprende: juegos para acompañar la frustración infantil

Enfadadooo

¿Os gustan los juegos de mesa, pero cada vez que decidís jugar es todo un drama?
¿Hay enfados cuando alguien pierde, discusiones por las reglas o ganas de abandonar la partida antes de terminar?

Perder no siempre resulta fácil, especialmente cuando un niño ha puesto muchas ganas, esfuerzo o ilusión en ganar. Sin embargo, los juegos también pueden ser un espacio seguro para practicar algo importante: esperar, equivocarse, volver a intentarlo y descubrir que una partida no define quién es mejor o peor.

La clave no está en obligar a un niño a perder ni en dejarle ganar siempre. Más bien consiste en elegir juegos y situaciones que estén a su alcance. Antes de competir contra otra persona, muchos niños necesitan aprender a jugar por turnos, colaborar y enfrentarse a pequeñas frustraciones acompañados.

¿Por qué les cuesta tanto perder?

Cuando un niño pierde, no solo entiende que el juego ha terminado de una forma que no esperaba. También puede sentir rabia, tristeza, decepción o una sensación de injusticia.

Además, su cerebro todavía está aprendiendo a manejar emociones intensas. Las llamadas funciones ejecutivas ayudan a recordar reglas, esperar un turno, cambiar de estrategia y frenar una reacción impulsiva. Estas habilidades se desarrollan durante muchos años y necesitan práctica, acompañamiento y situaciones ajustadas a cada niño.

Por eso, cuando un niño tira las cartas, protesta o no quiere seguir jugando, no siempre está intentando desafiar a nadie. Puede que, simplemente, todavía no tenga recursos suficientes para manejar lo que siente en ese momento.

Esto no significa que todo valga. Podemos poner límites claros sin avergonzar: “Entiendo que estés enfadado, pero no vamos a tirar las piezas”. De esta forma, el niño aprende que todas las emociones son válidas, aunque no todas las acciones lo sean.

¿A qué edad introducir juegos donde se gana o se pierde?

No existe una edad exacta. La recomendación de la caja es importante, pero también lo es observar cómo vive el niño las partidas.

Por ejemplo, hacia los 5 años muchos niños ya pueden seguir reglas sencillas y respetar turnos en juegos con otros. Sin embargo, saber esperar un turno no significa necesariamente tolerar una derrota sin enfadarse.

La siguiente tabla es orientativa. Cada niño tiene su propio ritmo.

Edad orientativaTipo de juego que conviene priorizarQué se practicaJuegos de Ukemi para empezar
1 a 3 añosJuego libre, construcción, búsqueda y exploraciónCompartir materiales, imitar, descubrir y disfrutar sin compararse¿Dónde está Oso?, My First Safari Animals, Sopa de Bellotas, Plus-Plus BIG
3 a 5 añosRetos individuales o acompañados, sin ganador directoEsperar pequeñas indicaciones, probar otra vez y aceptar que un reto no sale a la primera¿Hacemos el Mono?, My First Totem, Caperucita Roja Deluxe
5 a 7 añosObjetivos compartidos y juegos cooperativosColaborar, seguir reglas sencillas y perder contra el juego, no contra otra persona¡Pillado!, Buildzi en modo cooperativo
6 a 8 añosJuegos breves con azar y sin ataques directosEsperar turno, aceptar resultados variables y terminar una partida cortaPantolino, Shut the Box como reto personal, Día de Mercado
Desde 8 añosCooperativos más complejos, equipos y competición adaptadaEstrategia, comunicación, tolerar errores y disfrutar aunque no se ganeThe Mind, First to Worst, Carrera de Letras por equipos, Buildzi competitivo

Los primeros juegos de esta tabla no buscan que un niño “aprenda a perder”. Buscan algo anterior: que disfrute del juego, acepte pequeñas normas y compruebe que equivocarse no es un problema.

¿Dónde está Oso? y My First Safari Animals están planteados desde edades tempranas como juegos de exploración, construcción y búsqueda; Sopa de Bellotas se recomienda desde los 2 años y se centra en completar recetas y contar ingredientes.

Una escalera de juego para aprender a perder

No todos los juegos sirven para trabajar la frustración al perder en el mismo momento. Puede ser útil avanzar poco a poco.

Nivel 1. Jugar sin ganar ni perder

En esta primera etapa no hace falta hablar de vencedores. El objetivo es explorar, construir, imaginar y compartir un rato agradable.

Juegos recomendados:

Aquí funcionan mejor frases como:

“¿Qué has construido?”
“Vamos a probar otra vez.”
“¿Quieres que lo hagamos juntos?”

No hace falta preguntar quién ha ganado. Lo importante es poner el foco en el proceso.

Nivel 2. El reto no siempre sale, pero nadie pierde contra nadie

El siguiente paso consiste en aceptar que algo puede no salir a la primera. Sin embargo, todavía no hay otro jugador que haya ganado “por encima” de nadie.

Juegos recomendados:

Estos retos ayudan a practicar paciencia, atención y ensayo-error. Si una pieza no encaja o una construcción se cae, el mensaje puede ser:

“Todavía no ha salido, pero podemos buscar otra forma.”

My First Totem propone retos de construcción para edades preescolares, mientras que los juegos de lógica permiten avanzar por niveles y afrontar pequeños desafíos a un ritmo individual.

Nivel 3. Ganamos o perdemos juntos contra el juego

Este suele ser uno de los mejores pasos para niños a quienes todavía les cuesta perder. La posibilidad de no conseguir el objetivo existe, pero no la provoca un hermano, una madre o un amigo.

Juegos recomendados:

En ¡Pillado!, todos los jugadores investigan juntos quién ha robado la tarta antes de que el zorro escape. El grupo gana o pierde unido, por lo que la sensación no es “mi hermano me ha ganado”, sino “esta vez el zorro ha llegado antes”. Está recomendado desde los 5 años.

Buildzi es especialmente interesante porque ofrece modos cooperativos y competitivos. De esta forma, podéis empezar construyendo juntos y pasar a la competición solo cuando el niño esté preparado.

Nivel 4. Juegos donde interviene el azar

Cuando un niño empieza a tolerar mejor pequeñas decepciones, pueden introducirse juegos con dados, cartas o resultados variables.

El azar no elimina la frustración, pero puede hacerla más llevadera al principio. No se siente igual pensar “mi hermano me ha quitado la victoria” que “los dados no han salido como esperaba”.

Juegos recomendados:

En Pantolino, los dados influyen en las decisiones de cada turno. Aunque existe un ganador, la partida es corta y permite hablar de elecciones, posibilidades y suerte sin convertirla en una competición intensa. Está recomendado desde los 4 años.

Con Shut the Box podéis empezar de una forma diferente: cada jugador intenta mejorar su propio resultado, sin comparar puntuaciones durante las primeras partidas.

Nivel 5. Competir con una red de seguridad

Cuando ya pueden terminar partidas cortas, respetar turnos y recuperarse de un enfado con ayuda, se pueden introducir juegos competitivos sencillos.

Al principio, conviene elegir juegos sin eliminación, con partidas breves y sin mecánicas de atacar o quitar cosas directamente a otro jugador.

Juegos recomendados:

Jugar por equipos puede ser un buen puente. La alegría y la frustración se comparten, y el niño no siente que todo dependa exclusivamente de él.

Nivel 6. Juegos para cuando ya toleran mejor perder

Los juegos de rapidez, estrategia o riesgo pueden ser muy divertidos, pero también generan más intensidad. No son juegos malos; simplemente quizá no sean los mejores para empezar si cada partida termina en enfado.

Dejadlos para más adelante o proponed partidas muy breves:

En estos juegos hay más comparación, rapidez o decisiones estratégicas. Por eso funcionan mejor cuando ya se ha practicado antes esperar, equivocarse y volver a intentarlo.

¿Cómo saber si podemos avanzar al siguiente nivel?

No hace falta esperar a que un niño pierda sonriendo siempre. Algunas señales positivas pueden ser:

  • Puede terminar una partida con apoyo de un adulto.
  • Se enfada, pero poco a poco logra calmarse.
  • Acepta guardar el juego sin romperlo ni tirarlo.
  • Puede explicar qué le ha molestado.
  • Quiere volver a jugar otro día.
  • Empieza a entender que unas veces ganamos y otras veces aprendemos.

Aprender a perder no significa no sentir rabia o tristeza. Significa ir adquiriendo recursos para sentir esas emociones, expresarlas sin hacer daño y continuar jugando cuando esté preparado.

¿Debemos dejarles ganar siempre?

No. Dejar ganar siempre puede evitar un enfado puntual, pero no ayuda a practicar la frustración al perder.

Sin embargo, tampoco es necesario obligar a un niño a permanecer en una partida demasiado difícil o intensa. El punto intermedio consiste en adaptar el juego.

Por ejemplo, podéis:

  • Jugar partidas más cortas.
  • Evitar juegos con eliminación.
  • Formar equipos.
  • Cambiar el objetivo: superar vuestro propio resultado en lugar de ganar a otra persona.
  • Empezar en modo cooperativo.
  • Terminar la partida antes de que la emoción se desborde demasiado.
  • Hablar de lo que ha ocurrido cuando todos estéis más tranquilos.

En lugar de decir “No pasa nada”, puede ayudar más decir:

“Veo que te ha dado mucha rabia perder.”
“Es difícil cuando querías ganar.”
“Podemos hacer una pausa.”
“No has jugado mal por no haber ganado.”
“Otro día podemos volver a intentarlo.”

Lo importante no es que no se enfaden

La meta no es que un niño pierda una partida y no sienta nada. Perder puede ser muy frustrante, y eso forma parte de jugar.

Lo importante es que, poco a poco, pueda reconocer lo que siente, recibir acompañamiento y descubrir que una derrota no termina con el juego ni con el vínculo familiar.

En Ukemi creemos que los juegos de mesa pueden ser mucho más que una forma de pasar el rato. Elegir un juego adecuado para cada momento ayuda a crear experiencias de aprendizaje, conexión y disfrute en familia.